Algunas pymes van realizando ya pequeños pasos en la modernización de sus procesos con la incorporación de tecnología. La lentitud en este proceso de cambio en general no responde al coste que supone, sino a la dificultad para visualizar qué valor añadido puede aportar el uso de las nuevas tencologías.
Hoy no nos resulta nada extraño poder realizar una operación bancaria a través de Internet, mientras que hace unos años, aun sabiendo que era algo posible, lo situábamos en la esfera de la ciencia ficción.
De la misma manera que, como usuarios de servicios, vamos superando los recelos y miedos ante el uso de las TIC, algunas pymes realizan pequeños pasos en la modernización de sus procesos con la incorporación de tecnología.
Es importante considerar que las tecnologías no aportan nada por sí mismas, sino que el valor añadido es siempre producto de un uso inteligente de las TIC. Si nos dejamos llevar exclusivamente por "modas", puede darse la paradoja de comprar un equipo informático muy sofisticado para tenerlo inutilizado, o que realicemos una importante inversión en un software que nos prometieron que nos facilitaría la vida y sólo consigue complicárnosla.
El "renovarse o morir" puede empujarnos a un intento de adaptación a un nuevo entorno que desconocemos, en el que no sabemos exactamente cómo operar y cuál va a ser nuestro posicionamiento.
Gestión de relaciones con el cliente (CRM), Marketing y proyección en la red, LogÃstica y operaciones, Gestión financiera y Formación de personal, son los campos en los que la renovación tecnológica resulta más provechosa.
