Hoy en día, existe mucho miedo a la llamada "precariedad laboral", y es cierto que nos encontramos en una situación en la que las cosas no son fáciles para nadie y en la que no existen "trabajos como los de antes" -aquellos que pasaban de padres a hijos-.
Claramente, a no ser que formemos parte del funcionariado y seamos una pieza más del Estado no está asegurado nuestro empleo. Es cierto que hay empleos y empleos, no es lo mismo trabajar en un "fast food" que para otro tipo de empresa en la que los trabajadores sean una parte importante de la misma, no tan facilmente reemplazables como puede ser en un fast food.
Las empresas (todas) tienen altibajos, quiebran, se asocian y los que se llevan la peor parte en este juego suelen ser los trabajadores, quienes en muchas ocasiones se ven de patitas en la calle tras varios años de leal servicio a su querida empresa. Ante este hecho inevitable y, desgraciadamente cada vez más presente en nuestra sociedad, surge la necesidad de plantearse otros medios de "supervivencia laboral" más efectivos y sobretodo estables: el Yo S.A.; la creación de una empresa propia o la opción de ser autónomo o freelance.
En un principio, la creación de de una empresa propia puede parecer que no es algo por lo que todo el mundo pueda optar alegremente, es cierto que una decisión como esta lleva tiempo hacerla realidad y rentable y, en ocasiones las ataduras con los bancos como hipotecas, deudas y otras maravillas del modelo social y económico occidental nos llevan a aceptar el primer empleo que se ponga a nuestro alcance porque no podemos pasar sin trabajo.
No por ello debemos desanimarnos e intentar no quedar axfisiados y sacar adelante nuestro "Yo S.A." aunque sea poco a poco. Es la mejor forma de luchar contra la precariedad laboral.
